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SAN DIEGO – Hay derrotas que duelen por lo abultado del marcador, y hay otras que calan hondo por la total inoperancia en el terreno de juego. Los San Diego Padres vivieron anoche una de las segundas en su propio patio, cayendo blanqueados 6-0 ante los St. Louis Cardinals en un partido donde la ofensiva local simplemente no se presentó a jugar y un parpadeo defensivo terminó por cavarles la tumba.
Durante cuatro entradas completas, el Petco Park presenció un duelo de pitcheo cerrado y tenso. Sin embargo, en el béisbol basta un solo parpadeo para que la estantería se venga abajo, y eso fue exactamente lo que le ocurrió a los locales en un fatídico quinto inning.
Resumen de el juego.
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McGreevy rozó la perfección en la lomita
El gran responsable de que la fanaticada sandieguina se fuera temprano a casa fue Michael McGreevy. El abridor de los Cardinals firmó la que probablemente sea la mejor apertura de su carrera en Grandes Ligas, completando seis entradas magistrales donde solo permitió un hit, otorgó dos boletos y ponchó a nueve bateadores.
McGreevy mezcló sus pitcheos de manera impecable, manteniendo fuera de balance a hombres de la talla de Manny Machado y Xander Bogaerts, quienes terminaron la noche frustrados en la caja de bateo. El novato Jackson Merrill fue el único jugador de los Padres que pudo romper el maleficio al conectarle un sencillo en el tercer episodio; fuera de eso, el desierto fue total para San Diego. El bullpen de San Luis, comandado por Gordon Graceffo y Ryne Stanek, se encargó de poner el cerrojo sin despeinarse.
La pifia de Tatis Jr. y el colapso del quinto inning
El abridor de los Padres, Griffin Canning, venía lanzando un partido sumamente digno, pero en la apertura del quinto capítulo el juego se le escapó de las manos de la manera más dolorosa posible.
Con las bases llenas de corredores de San Luis y dos outs en la pizarra, el novato de los Cardinals, JJ Wetherholt, conectó una línea corta hacia el jardín derecho. Parecía una jugada de rutina para limitar el daño a una sola carrera, pero Fernando Tatis Jr. atacó mal la esférica y la pelota se le escapó por debajo del guante.
El error de fildeo del dominicano se convirtió en una catástrofe: la pelota rodó libremente por el outfield y permitió que tres corredores más cruzaran el plato en una jugada que heló la sangre de los fanáticos locales.
Para colmo de males, el relevo de los Padres entró frío y permitió sencillos remolcadores consecutivos de Masyn Winn y Nolan Gorman, coronando un doloroso rally de seis carreras del que San Diego jamás se recuperó.
Noche redonda para Iván Herrera
Mientras los bates de los Padres estaban congelados, la ofensiva de los Cardinals se dio un festín, liderada por una noche perfecta del receptor panameño Iván Herrera, quien se fue de 5-4 con una anotada. Alec Burleson y Nathan Church también aportaron a la causa de los visitantes al duplicar en hits, castigando a un pitcheo de San Diego que se vio completamente desprotegido tras el error defensivo.
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