MILWAUKEE – De vez en cuando, el béisbol le da un baño de realidad incluso a los equipos más encendidos. Los New York Yankees, que venían arrastrando una inercia ofensiva envidiable, chocaron de frente contra un muro en el American Family Field. Un indescifrable Jacob Misiorowski se encargó de apagar la pólvora del Bronx y lideró la blanqueada de los Milwaukee Brewers por 6-0, en un juego donde a los visitantes les salió absolutamente todo al revés.
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La ofensiva neoyorquina, que suele intimidar con solo ver el orden al bate, lució anoche desalmada, sin timing y maniatada de principio a fin, dejando la raquítica cifra de apenas tres imparables en toda la noche.
Resumen de el juego.
Fuente Oficial.
Misiorowski y una exhibición de poder
El abridor de los Brewers salió al montículo con una misión clara: no dejar respirar a la parte alta del lineup de los Yankees. Y vaya si lo cumplió. El derecho completó seis entradas magistrales en las que apenas permitió dos hits sueltos y otorgó un par de boletos. El verdadero dolor de cabeza para New York fue la velocidad y el movimiento de sus pitcheos, que se tradujeron en 11 ponches.
Bateadores de la talla de Aaron Judge y Cody Bellinger regresaron al dugout sacudiendo la cabeza en más de una ocasión tras abanicar la brisa. Por si fuera poco, el relevista zurdo Shane Drohan tomó la posta en el séptimo y completó la faena lanzando tres innings perfectos para anotarse un rescate de largo metraje.
La emboscada a Max Fried
Mientras Misiorowski ponía música en la lomita local, Max Fried pasaba aceite en la acera de enfrente. El abridor de los Yankees venía lanzando bien, pero en la segunda entrada el cielo se le vino encima con un rally de cuatro carreras del que su equipo nunca pudo levantarse.
Milwaukee no necesitó de batazos descomunales para armar la fiesta; les bastó con jugar al librito. Brandon Lockridge inauguró la pizarra con un sencillo al derecho que empujó a Gary Sánchez. Acto seguido, Sal Frelick trajo otra con línea al central, y un rodado de Joey Ortiz junto a un indiscutible de Jackson Chourio completaron la emboscada.
Fried logró enderezar el barco y aguantar hasta la sexta entrada para no desangrar al bullpen, pero el daño ya estaba hecho. Terminó cargando con la derrota tras permitir cinco carreras limpias y seis imparables.
Sin respuestas en el dugout del Bronx
Más allá del colapso del pitcheo en ese fatídico segundo inning, lo preocupante para Aaron Boone fue la nula capacidad de reacción de sus dirigidos. Los Yankees se fueron de 6-0 con corredores en posición de anotar y dejaron a cinco hombres esperando en las almohadillas. Solo José Caballero pudo descifrar un par de sencillos, mientras que Judge aportó el otro hit de la ofensiva neoyorquina.
Los Brewers decoraron el marcador en la tercera entrada con otra remolcada de Lockridge y pusieron el último clavo en el ataúd en la séptima, gracias a un sencillo productor de William Contreras frente a los envíos del relevista Kervin Castro.
Con la derrota, los Yankees (26-13) ven frenada su buena racha en la carretera, aunque siguen cómodos en la cima de su división. Los Brewers (20-16), por su parte, demuestran que en su parque son un rival de cuidado.
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