Hay victorias que se saborean el doble, no solo por el rival que está enfrente, sino por la narrativa que arrastran. En un duelo que tuvo toda la tensión y la atmósfera de un juego de octubre, Los Angeles Dodgers golpearon en los momentos de apremio para imponerse 3-1 a los Atlanta Braves, prolongando la jettatura sobre el equipo de Georgia, que ya acumula ocho derrotas consecutivas cuando visita el Dodger Stadium.
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El juego fue un auténtico tablero de ajedrez donde el pitcheo abridor impuso condiciones durante el primer tercio, obligando a los mánagers a buscar alternativas en el corrido de bases y la pizarra pequeña para abrir el marcador.
Resumen de el juego.
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Un duelo táctico desde la lomita
El abridor de los locales, Emmet Sheehan, tuvo que batallar temprano con su localización pero se las ingenió para colgar ceros importantes, ponchando a siete en cuatro entradas y dos tercios de labor. El único titubeo de Sheehan llegó en el segundo inning, cuando Austin Riley remolcó a Michael Harris II con un sencillo al izquierdo para poner adelante a los visitantes.
La respuesta de los Dodgers no tardó en llegar. En la parte baja de esa misma entrada, Teoscar Hernández aprovechó su velocidad tras embasarse y anotó la del empate gracias a un oportuno doblete de Kyle Tucker por la raya del jardín derecho.
A partir de ahí, el zurdo de los Braves, Chris Sale, se adueñó del montículo. Fiel a su estilo agresivo, Sale retiró bateadores a diestra y siniestra, completando una sólida apertura de siete entradas de solo una base por bolas y siete ponches. Sin embargo, la implacable alineación de los Dodgers encontró la manera de hacerle daño en el momento justo.
Ohtani destraba el juego y Freeman hace historia
La paridad en el marcador se rompió en el cierre del quinto capítulo. Con Miguel Rojas corriendo por las bases tras conectar un sencillo, Shohei Ohtani demostró por qué es el bate más peligroso del planeta al conectar un imparable bien colocado al jardín derecho, enviando a Rojas a la registradora y desatando la locura en las tribunas de Chávez Ravine.
Pero el momento cumbre de la noche estaba reservado para un viejo conocido de Atlanta. En la sexta entrada, Freddie Freeman descifró un lanzamiento quebrado de Sale y depositó la pelota en lo profundo del jardín central. El estacazo no solo puso el 3-1 definitivo en la pizarra, sino que representó el cuadrangular número 100 de Freeman con el uniforme de los Dodgers, una cifra redonda conseguida, de manera poética, ante la franquicia con la que debutó en las Mayores.
El bullpen de Roberts bajó la cortina
Tras la salida de Sheehan, Dave Roberts manejó su bullpen con precisión quirúrgica. Alex Vesia se anotó el triunfo tras retirar un out clave en el quinto episodio, mientras que el cerrador Tanner Scott se encargó de tirar el noveno inning en fila para apuntarse su tercer juego salvado de la temporada.
La derrota fue a la cuenta de Chris Sale (6-2), quien lanzó un juego digno de ganar pero no recibió el respaldo de su ofensiva. A pesar de una tremenda noche del jardinero de los Braves, Michael Harris II, quien se fue de 4-4 en el plato, Atlanta sufrió para ligar imparables con corredores en posición de anotar, dejando escapar varias oportunidades de meterse de nuevo en el encuentro.
Los Dodgers (24-14) pegan primero en esta atractiva serie de fin de semana. La mesa queda servida para este sábado 9 de mayo por la noche, cuando Los Ángeles mande a la lomita al zurdo Blake Snell para medirse ante el fuego de Spencer Strider por los Braves.
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