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En una demostración de que el pitcheo inteligente puede neutralizar al bateo más explosivo, los Chicago Cubs blanquearon este jueves 2–0 a los Atlanta Braves en el Truist Park. Con este triunfo, la novena del norte de Chicago no solo rescató el orgullo, sino que le puso fin a una dolorosa racha de cuatro derrotas consecutivas.
La hazaña cobra mayor relevancia al considerar que los Braves llegaron al encuentro liderando las Grandes Ligas en carreras anotadas. Sin embargo, el cuerpo de lanzadores de los Cubs se plantó con autoridad para propinarles apenas su segunda blanqueada en lo que va de la temporada.
Resumen de el juego.
Fuente oficial.
MLB
Un duelo de titanes en la lomita
El juego se transformó rápidamente en el clásico “duelo de pitcheo” de la vieja escuela. Por Atlanta, el zurdo veterano Chris Sale estuvo intratable durante seis entradas, recetando ocho ponches y permitiendo una sola carrera que, para colmo de su mala fortuna, fue sucia debido a un parpadeo defensivo de su cuadro en la sexta entrada.
A pesar de su joya monticular, el respaldo ofensivo nunca llegó para Sale, quien terminó cargando con una injusta derrota ($6\text{–}3$).
Por el lado de Chicago, el bullpen asumió la responsabilidad y respondió con creces. El zurdo Hoby Milner ($1\text{–}0$) se anotó la victoria tras un relevo impecable de dos episodios en los que apenas permitió un imparable, congelando por completo las amenazas de los locales en el tercio medio del encuentro.
El madero de Happ y el cerrojo de Palencia
Con la pizarra ajustada 1–0, la tranquilidad para los visitantes llegó en la alta de la octava entrada. El jardinero Ian Happ descifró un envío del relevista Reynaldo López y conectó un panorámico cuadrangular solitario que viajó 424 pies por todo el jardín derecho. El estacazo silenció el Truist Park y puso el definitivo 2–0.
Entre los detalles positivos para Chicago, el inicialista Michael Busch conectó un sencillo que extendió a 15 su racha de partidos consecutivos embasándose, consolidándose como uno de los bates más consistentes del equipo.
El encargado de bajar la cortina fue el venezolano Daniel Palencia. Con una recta indescifrable, Palencia retiró el noveno inning ponchando a dos bateadores para apuntarse su tercer salvamento del año, sellando una victoria balsámica para unos Cubs que necesitaban con urgencia recuperar la sonrisa en la carretera.
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