Fitch rebaja perspectiva de República Dominicana: señales de alerta sobre crecimiento y sostenibilidad fiscal
Elementos Claves Detalles Principales Agencia calificadora Fitch Ratings Cambio principal Perspectiva de positiva a estable Calificación actual BB- Crecimiento económico Promedio 3.1 % (2023-2025),...
| Elementos Claves | Detalles Principales |
|---|---|
| Agencia calificadora | Fitch Ratings |
| Cambio principal | Perspectiva de positiva a estable |
| Calificación actual | BB- |
| Crecimiento económico | Promedio 3.1 % (2023-2025), por debajo del histórico |
| Problema estructural | Bajos ingresos fiscales (15.8 % del PIB) |
| Presión de deuda | Intereses equivalen al 21.9 % de ingresos |
| Nivel de deuda | 49.3 % del PIB (proyección 51.1 % en 2027) |
| Riesgo cambiario | 67 % de deuda en moneda extranjera |
| Riesgo inflacionario | Posible alza por precios del petróleo |
| Desafío político | Dificultad de reforma fiscal por contexto electoral y geopolítico |
La reciente decisión de Fitch Ratings de reducir la perspectiva de la República Dominicana de “positiva” a “estable” marca un punto de inflexión en la evaluación del desempeño económico del país. Aunque la calificación se mantiene en BB-, el cambio refleja una creciente preocupación por la desaceleración del crecimiento, la presión de la deuda pública y las limitaciones estructurales para mejorar los ingresos fiscales.
Esta revisión no debe interpretarse como una crisis inmediata, sino como una advertencia técnica sobre la necesidad de ajustes prudentes en la política económica. La estabilidad macroeconómica, aunque aún presente, comienza a mostrar señales de desgaste frente a un entorno internacional más complejo y a debilidades internas persistentes.
Uno de los factores clave señalados por Fitch Ratings es la desaceleración del crecimiento económico. El producto interno bruto (PIB) dominicano registró un promedio de expansión de 3.1 % entre 2023 y 2025, por debajo tanto de su promedio histórico cercano al 5 % como de la mediana de 3.9 % para economías con calificación similar. Sectores tradicionalmente dinámicos como la construcción y la manufactura han mostrado debilidad, limitando el impulso productivo.
A esto se suma un elemento más estructural: la limitada capacidad de generación de ingresos del Estado. La relación entre ingresos y PIB cayó a 15.8 %, muy por debajo del promedio de países comparables, lo que restringe el margen de maniobra fiscal. En este contexto, el peso del servicio de la deuda se vuelve más relevante. Los intereses representaron el 21.9 % de los ingresos en 2025, el doble de la media para economías con calificación BB, lo que evidencia una presión creciente sobre las finanzas públicas.
El endeudamiento, aunque todavía manejable en términos relativos, también muestra una tendencia ascendente. La deuda pública alcanzó el 49.3 % del PIB y se proyecta que supere el 51 % para 2027. Si bien esta cifra aún se mantiene en línea con estándares internacionales, su composición genera inquietudes: el 67 % está denominado en moneda extranjera, lo que expone al país a riesgos cambiarios en un escenario global volátil.
En términos de política económica, el informe de Fitch Ratings introduce un punto particularmente relevante: la dificultad de impulsar una reforma fiscal en el corto plazo. Factores como el contexto internacional —marcado por tensiones geopolíticas como la guerra en Irán— y el calendario político interno, con un año preelectoral en 2027, reducen la viabilidad de medidas estructurales que amplíen la base tributaria.
Otro elemento de preocupación es la posible presión inflacionaria derivada del aumento en los precios del petróleo. La calificadora advierte que este escenario podría obligar al Banco Central de la República Dominicana a endurecer su política monetaria, incrementando las tasas de interés. De concretarse, esta medida podría frenar aún más el crecimiento, replicando el efecto observado entre 2023 y mediados de 2025, cuando tasas elevadas limitaron la actividad económica.
Sin embargo, no todo el panorama es negativo. El perfil de la deuda externa, con un vencimiento promedio de 11.6 años, ofrece cierto margen de estabilidad y reduce los riesgos de refinanciamiento en el corto plazo. Asimismo, la permanencia de la calificación en BB- indica que el país aún mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos en comparación con otras economías emergentes.
La decisión de Fitch Ratings debe ser entendida como una llamada de atención más que como una señal de deterioro crítico. El desafío para las autoridades dominicanas será equilibrar crecimiento, disciplina fiscal y estabilidad monetaria en un entorno cada vez más exigente. La credibilidad económica del país dependerá, en gran medida, de su capacidad para anticiparse a estos riesgos y adoptar medidas responsables que fortalezcan su posición a mediano plazo.
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