El auge del streaming y la piratería digital aceleran la caída de la televisión por cable en República Dominicana
Aspectos Claves Detalles Principales Problema principal Caída de la TV por cable Reducción 32 % entre 2020 y 2025 Pico histórico 817,471 cuentas en 2018 Cuentas actuales 554,019 en 2025 Factor clave...
| Aspectos Claves | Detalles Principales |
|---|---|
| Problema principal | Caída de la TV por cable |
| Reducción | 32 % entre 2020 y 2025 |
| Pico histórico | 817,471 cuentas en 2018 |
| Cuentas actuales | 554,019 en 2025 |
| Factor clave | Auge del streaming e internet |
| Plataformas destacadas | YouTube, Netflix |
| Impacto de pandemia | Aceleración del consumo digital |
| Conectividad | 10.9 millones de conexiones móviles |
| Inversión en telecomunicaciones | RD$8,058 millones |
| Problema crítico | Piratería digital (IPTV ilegal) |
| Usuarios piratería LATAM | 40 millones (38 % de hogares) |
| Tendencia del sector | Migración de ingresos hacia internet |
| Enfoque analítico | Transformación tecnológica y desafío regulatorio |
| Conclusión | Necesidad de reinventar el modelo de negocio |
La televisión por cable en República Dominicana ha experimentado una caída del 32 % en el número de suscriptores entre 2020 y finales de 2025, en medio de una transformación profunda del consumo audiovisual impulsada por el internet, las plataformas de streaming y el crecimiento de aplicaciones piratas. Este fenómeno redefine un mercado que durante décadas fue dominante en el entretenimiento nacional.
De acuerdo con datos del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, las cuentas de televisión por cable pasaron de su punto máximo de 817,471 en 2018 a 554,019 en 2025, evidenciando una contracción sostenida del sector. Este descenso no responde a una menor demanda de contenido, sino a una migración hacia nuevas plataformas digitales.
El crecimiento del consumo en servicios como YouTube y Netflix, que superó los 325 millones de suscriptores a nivel global en 2025, ha cambiado radicalmente los hábitos de los usuarios, quienes ahora privilegian la flexibilidad de elegir qué ver y cuándo hacerlo.
Desde una perspectiva analítica, la disrupción tecnológica ha desplazado el modelo tradicional de programación lineal, sustituyéndolo por un esquema bajo demanda donde el usuario ejerce control total sobre el contenido, lo que reduce el atractivo de los paquetes de canales convencionales.
El cambio se aceleró a partir de 2020, durante la pandemia del COVID-19, cuando el confinamiento incrementó la demanda de internet para trabajo, educación y entretenimiento, obligando a las empresas de telecomunicaciones a invertir más de RD$8,058 millones en infraestructura, incluyendo el despliegue de redes móviles y tecnología 5G.
En paralelo, el país registró más de 10.9 millones de conexiones de internet móvil en 2024, superando incluso su población estimada, lo que evidencia el grado de penetración de la conectividad digital en la sociedad dominicana.
A pesar de la caída en suscriptores, los ingresos del sector no han colapsado, sino que se han desplazado hacia los servicios de internet, que superan los RD$25,000 millones y se consolidan como el principal motor económico de las telecomunicaciones, marcando un cambio estructural en el modelo de negocio.
Sin embargo, uno de los factores más críticos que afecta al sector es el auge de la piratería digital, especialmente a través de plataformas IPTV ilegales que ofrecen acceso a canales y contenido premium a precios muy inferiores al mercado formal, erosionando los ingresos de las empresas y vulnerando los derechos de autor.
El Ministerio Público ha intervenido en este fenómeno, logrando desarticular redes que comercializaban ilegalmente acceso a más de 1,400 canales y 14,000 contenidos audiovisuales, en coordinación con autoridades internacionales. Este tipo de operaciones refleja la magnitud del problema en la región.
Según la consultora Origin Insights, la piratería digital alcanzó unos 40 millones de usuarios en América Latina en 2025, equivalente al 38 % de los hogares conectados, lo que representa una amenaza significativa para la sostenibilidad del sector audiovisual.
La expansión de estas prácticas ilegales plantea un desafío no solo económico, sino también institucional, al debilitar el cumplimiento de las leyes y afectar la recaudación fiscal, además de distorsionar la competencia en el mercado.
A nivel histórico, la televisión ha sido un pilar del desarrollo mediático dominicano desde 1952, evolucionando desde la señal abierta hasta la televisión por suscripción y, posteriormente, a los formatos digitales, lo que evidencia su capacidad de adaptación ante los cambios tecnológicos.
No obstante, especialistas como Mite Nishio consideran que la televisión por cable no desaparecerá, sino que deberá reinventarse, especialmente en zonas donde mantiene relevancia gracias a contenidos locales y comunitarios, que no siempre están disponibles en plataformas globales.
El desafío principal radica en modernizar la oferta, mejorar la calidad del contenido y adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo digital, evitando depender exclusivamente de modelos tradicionales que han perdido competitividad.
En conclusión, la caída de la televisión por cable en República Dominicana refleja una transformación estructural del consumo audiovisual, donde la tecnología, la conectividad y la legalidad del contenido serán determinantes para el futuro del sector, en un entorno cada vez más competitivo y dinámico.
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