En un encuentro que parecía completamente controlado por la poderosa maquinaria de los Los Angeles Dodgers, los Pirates de Pittsburgh tiraron de orgullo y, comandados por una noche histórica del novato Tyler Callihan, firmaron un salvaje rally tardío para imponerse 9-8 en un auténtico choque de trenes.
El partido tuvo tintes cinematográficos. Los Dodgers mandaron al montículo a su jugador franquicia, Shohei Ohtani, quien buscaba su quinta victoria consecutiva como abridor. Durante cinco entradas, el japonés lució imponente, respaldado además por la pirotecnia de su ofensiva, que explotó en la alta de la sexta con un panorámico grand slam de Ryan Ward para poner una pizarra que parecía definitiva de 6-1 a favor de los californianos.
Resumen de el juego.
Fuente oficial.
MLB
Sin embargo, el béisbol no se acaba hasta que cae el último out. El novato de los Pirates, Tyler Callihan, decidió que el miércoles sería el día más importante de su incipiente carrera, ensañándose nada más y nada menos que contra el pitcheo de Los Ángeles:
- El aviso: En la baja de la cuarta entrada, descifró una recta de Ohtani para conectar el primer jonrón de su carrera en Grandes Ligas.
- El estallido: En la baja de la octava, con el juego 6-4 y dos corredores a bordo, Callihan castigó un cambio de velocidad del relevista Kyle Hurt para sacarla por todo el jardín derecho. Un salvaje cuadrangular de tres carreras que volteó la pizarra 7-6 y desató la locura en las tribunas.
La emboscada del octavo inning no paró ahí. Minutos después, Spencer Horwitz coronó el ataque de cinco anotaciones con otro cuadrangular de dos carreras ante Jack Dreyer, poniendo una ventaja crucial de 9-6 para los locales.
Drama hasta el último suspiro
Fieles a su estilo, los Dodgers no vendieron barata la derrota en la novena entrada. Ante los lanzamientos del cerrador Gregory Soto, Shohei Ohtani se encargó de ponerle drama al juego al conectar un monstruoso cuadrangular de dos carreras por el jardín derecho (su número 12 de la temporada) para acercar a los visitantes 9-8.
Con la tensión al máximo y la carrera del empate en circulación, Soto logró ajustar la mira a tiempo, obligando a los siguientes dos bateadores a fallar para colgar el out 27 y acreditarse un salvamento que supo a gloria pura, cortando de paso una racha de cuatro derrotas consecutivas de Pittsburgh.
El dato: Con esta victoria, los Pirates consiguen apenas su tercer triunfo de la temporada en juegos donde llegaban perdiendo después de la séptima entrada.
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