Remesas mantienen estabilidad moderada en medio de incertidumbre internacional
Resumen Monto acumulado (enero-febrero 2026) US$1,870.4 millones Ingreso en febrero US$887.6 millones Variación interanual +1.0 % Principal origen Estados Unidos (83.4 %) Proyección anual Más de...
| Resumen | |
|---|---|
| Monto acumulado (enero-febrero 2026) | US$1,870.4 millones |
| Ingreso en febrero | US$887.6 millones |
| Variación interanual | +1.0 % |
| Principal origen | Estados Unidos (83.4 %) |
| Proyección anual | Más de US$12,200 millones |
| Factor de impacto | Inflación y crisis internacional |
Análisis
Las remesas continúan siendo uno de los pilares fundamentales de la economía de la República Dominicana, evidenciando una estabilidad moderada en los primeros meses del año 2026, a pesar de un entorno internacional marcado por la incertidumbre económica y los conflictos geopolíticos.
De acuerdo con el informe presentado por el Banco Central de la República Dominicana, durante el período comprendido entre enero y febrero, el país recibió un total de $1,870.4 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento interanual de un 1.0 %. Este aumento, aunque modesto, refleja la resiliencia de la diáspora dominicana, que continúa sosteniendo a miles de hogares a través de sus envíos.
Sin embargo, al analizar los datos de forma más detallada, se observa una leve desaceleración en el mes de febrero, cuando se registraron ingresos por 887.6 millones de dólares. Esta cifra es inferior en $29.4 millones de dólares en comparación con el mismo mes del año anterior, así como $952 millones por debajo del mes de enero, período que tradicionalmente presenta mayores flujos debido a la dinámica de las festividades navideñas.
El comportamiento de las remesas no puede analizarse de manera aislada, sino que debe contextualizarse dentro del complejo escenario económico global. Los conflictos en Medio Oriente han provocado un aumento en los precios del petróleo, generando presiones inflacionarias que afectan directamente el poder adquisitivo de los hogares en países emisores de remesas.
Particularmente relevante es el caso de Estados Unidos, desde donde proviene el 83.4 % de los flujos formales recibidos en febrero, equivalentes a $663.5 millones de dólares. La economía estadounidense ha mostrado señales de desaceleración, con una tasa de desempleo que se situó en 4.4 %, ligeramente superior al 4.3 % registrado en enero, junto con una pérdida neta de 92,000 empleos.
En el caso de la población latina, segmento donde se concentra una parte importante de la diáspora dominicana, la tasa de desempleo alcanzó el 5.2 %, lo que evidencia mayores dificultades en el acceso al mercado laboral. Estas condiciones influyen directamente en la capacidad de envío de remesas, ya que reducen el ingreso disponible de los trabajadores en el exterior.
No obstante, algunos indicadores ofrecen señales de estabilidad. El índice de gestores de compras (PMI) no manufacturero del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) registró una expansión al situarse en 56.1 en febrero. Este crecimiento en el sector servicios, donde labora una proporción significativa de dominicanos en el exterior, ha contribuido a amortiguar el impacto de la desaceleración económica.
Asimismo, el flujo de remesas no se limita a Estados Unidos. Países como España aportaron $46.7 millones de dólares (5.9 % del total), seguidos por Italia y Suiza, además de contribuciones desde Canadá, Panamá y Haití, lo que demuestra una diversificación moderada en las fuentes de ingreso.
Desde una visión conservadora, estos datos reafirman la importancia de la estabilidad económica y la disciplina fiscal como herramientas esenciales para enfrentar escenarios internacionales adversos. Las remesas, si bien representan un soporte significativo, no deben ser vistas como un sustituto del desarrollo productivo interno, sino como un complemento que debe ser gestionado con responsabilidad.
El Banco Central de la República Dominicana mantiene una proyección optimista, estimando que las remesas podrían superar los $12,200 millones de dólares al cierre del año. No obstante, este objetivo dependerá en gran medida de la evolución del contexto global y de la capacidad de las economías emisoras para mantener niveles adecuados de empleo y crecimiento.
En definitiva, las remesas continúan siendo un reflejo del esfuerzo de la diáspora dominicana y un soporte clave para la economía nacional. Sin embargo, el panorama actual exige prudencia, planificación y políticas orientadas a fortalecer la producción interna, garantizando así una mayor independencia económica frente a los vaivenes del escenario internacional.
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