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La NBA vuelve a tambalearse bajo el peso de las apuestas ilegales. En una grave acusación federal revelada este lunes en los tribunales de Brooklyn, el exescolta de los Milwaukee Bucks y Detroit Pistons, Malik Beasley, y el exala-pívot Ed Davis, fueron acusados formalmente (indicted) por liderar un esquema de fraude y sobornos destinado a alterar el rendimiento en la cancha para beneficiar a una red de apostadores.
El expediente, presentado por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York, involucra a un total de seis personas. Entre los imputados resalta Paolo Zamorano, un agente de jugadores activo en la NBA, además de otros tres cómplices identificados como William Brown, Robert Gorodetsky y Ernesto Plascencia. Todos enfrentan cargos federales por conspiración para cometer fraude electrónico, soborno en competiciones deportivas y lavado de dinero.
“Los acusados convirtieron el baloncesto profesional en una operación criminal de apuestas”, declaró contundentemente el fiscal federal Joseph Nocella Jr. “Esquemas de soborno y apuestas internas como este erosionan la integridad del deporte estadounidense y victimizan al público que consume deportes”.
El origen: Millonarias deudas de juego
A pesar de haber ganado casi 60 millones de dólares a lo largo de sus 9 años de carrera en la NBA, los reportes financieros de Beasley eran caóticos. El jugador arrastraba pérdidas millonarias debido a su adicción al juego, problemas que ya habían salido a la luz pública tras demandas de sus antiguas agencias de marketing y disputas de impago con su arrendador en Detroit.
Según la investigación del FBI, estas deudas llevaron a Beasley a solicitar préstamos a Ed Davis, su excompañero de equipo en los Minnesota Timberwolves durante la temporada 2020-21. Para saldar esos compromisos económicos, Davis —quien actuaba como el “gatekeeper” o intermediario del esquema— convenció a Beasley de manipular sus estadísticas en partidos específicos a cambio de reducir o eliminar lo que le debía.
“La única forma de ganarle a Las Vegas son las apuestas deportivas… Podemos hacer buen dinero”, se lee en uno de los mensajes de texto de diciembre de 2023 enviados por Davis a Beasley, interceptados por las autoridades federales.
Mensajes de texto y rebotes bajo la lupa: Las pruebas del FBI
La acusación detalla al menos cuatro partidos de la temporada 2023-24 en los que Beasley jugaba para los Milwaukee Bucks, donde se coordinó de antemano si el jugador debía “subir” o “bajar” sus líneas estadísticas individuales (prop bets):
- 26 de enero de 2024 (vs. Cleveland): Beasley le notificó a Davis que jugaría por debajo de su línea de rebotes. Terminó el encuentro con exactamente 3 rebotes, haciendo ganar a la red miles de dólares en la opción de “menos de 3.5 rebotes”.
- 27 de febrero de 2024 (vs. Charlotte): El escolta acordó anotar menos puntos de su promedio habitual pero capturar más rebotes de lo normal, alertando previamente al grupo para realizar apuestas combinadas fraudulentas.
- 10 de marzo de 2024 (vs. LA Clippers): En esta ocasión, la jugada requería que superara la línea de los 3.5 rebotes. Con el partido ya sentenciado y apenas un segundo en el reloj de juego, Beasley corrió desesperadamente de manera inusual para capturar un rebote intrascendente, asegurando su cuarto rebote de la noche. El expediente señala que los co-conspiradores celebraron textualmente en un chat grupal el “gran suspiro de alivio” del jugador al lograr el cometido.
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