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El mundo del baloncesto está de luto. Los Chicago Bulls confirmaron el trágico e inesperado fallecimiento de Stacey King, una de las figuras más emblemáticas y queridas de la organización, tanto dentro como fuera de la cancha. King, quien fuera tres veces campeón de la NBA y la voz oficial de las transmisiones del equipo durante casi dos décadas, tenía 59 años.
De acuerdo con los primeros reportes de la franquicia, el deceso ocurrió el domingo por la mañana en su residencia de River Forest, Illinois. Aunque los servicios de emergencia acudieron al lugar, no se han revelado de manera oficial las causas de su muerte.
“Estamos devastados por la pérdida de Stacey King”, expresaron los Bulls en un comunicado oficial. “Stacey dejó una marca indeleble en nuestra organización, primero como un competidor incansable que nos ayudó a ganar tres campeonatos, y luego como el alma y la energía de nuestras transmisiones televisivas. Su pasión por el juego y su amor por Chicago nunca serán olvidados”.
De las canchas al micrófono: Una vida ligada a Chicago
La historia de Stacey King con los Bulls comenzó en 1989, cuando fue seleccionado en la sexta posición del Draft de la NBA tras una brillante carrera universitaria con los Sooners de Oklahoma.
Como ala-pívot y pívot de rotación, King se convirtió en una pieza valiosa bajo los tableros para el esquema del entrenador Phil Jackson. Fue parte fundamental del histórico primer “Three-Peat” de los Bulls, conquistando de forma consecutiva los anillos de 1991, 1992 y 1993 al lado de leyendas como Michael Jordan y Scottie Pippen. Tras su paso por Chicago, jugó para Minnesota, San Antonio y Dallas antes de retirarse en 1997.
Sin embargo, para las nuevas generaciones de aficionados, King era conocido por una faceta completamente distinta pero igual de exitosa: el micrófono.
“¡Gimme the hot sauce!”
En 2006, King se unió a las transmisiones de televisión de los Bulls como analista de color. Rápidamente se transformó en un fenómeno de la pantalla gracias a su energía electrizante, su conocimiento profundo del juego y, sobre todo, su repertorio de frases icónicas que se volvieron parte del folklore de la NBA.
Expresiones como “¡Gimme the hot sauce!” (¡Dame la salsa picante!), “¡Sriracha!” o sus creativos apodos para los jugadores conectaron de inmediato con la audiencia, convirtiendo los partidos de los Bulls en un espectáculo imperdible, incluso en las temporadas más difíciles del equipo.
Reacciones en el mundo del deporte
La noticia ha provocado una ola de tributos en redes sociales por parte de excompañeros, jugadores actuales de la NBA, periodistas y miles de aficionados que crecieron escuchando su voz.
Jerry Reinsdorf, propietario de los Bulls, destacó el vacío que deja su partida: “Stacey tenía la habilidad única de hacerte sentir parte de la familia. Su risa era contagiosa y su amor por Chicago era genuino. Es una pérdida enorme para todos nosotros”.
Con su partida, Chicago no solo pierde a un campeón de su época dorada, sino a la voz que, noche a noche, le ponía ritmo, pasión y alegría al baloncesto de la ciudad del viento.
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