Economía dominicana acelera su crecimiento en febrero y muestra señales de recuperación sostenida
Elemento clave Detalle Crecimiento febrero 2026 3.9 % Crecimiento acumulado (ene-feb) 3.7 % Sector líder Minería (9.4 %) Construcción 5.8 % Servicios 3.5 % Turismo +1.6 millones de visitantes (+10 %)...
| Elemento clave | Detalle |
|---|---|
| Crecimiento febrero 2026 | 3.9 % |
| Crecimiento acumulado (ene-feb) | 3.7 % |
| Sector líder | Minería (9.4 %) |
| Construcción | 5.8 % |
| Servicios | 3.5 % |
| Turismo | +1.6 millones de visitantes (+10 %) |
| Intermediación financiera | 5.2 % |
| Agropecuaria | 3.2 % |
| Manufactura local | 2.4 % |
| Zonas francas | 1.2 % |
| Riesgo principal | Incertidumbre global y precios del petróleo |
La Banco Central de la República Dominicana informó que la economía nacional registró un crecimiento interanual de 3.9 % en febrero de 2026, el ritmo más alto en casi un año, de acuerdo con el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE). Este resultado marca un punto de inflexión en el desempeño reciente del país y sugiere una recuperación gradual en medio de un entorno internacional aún incierto.
El crecimiento acumulado durante el primer bimestre del año se situó en 3.7 %, reflejando una tendencia de expansión moderada pero consistente. Desde una perspectiva analítica, este comportamiento evidencia una economía que, si bien no exhibe tasas extraordinarias, mantiene una base sólida sustentada en sectores estratégicos y políticas de estímulo tanto públicas como privadas.
Uno de los principales motores de esta expansión ha sido el sector minero, que lideró el crecimiento con un notable 9.4 % interanual, impulsado por el aumento en la extracción de oro, plata y otros minerales. Este desempeño reafirma el peso de las exportaciones mineras dentro de la estructura productiva nacional, aunque también plantea la necesidad de mantener un equilibrio entre aprovechamiento de recursos y sostenibilidad.
Por su parte, el sector construcción creció 5.8 %, respaldado por la ejecución de obras públicas y el dinamismo de la inversión privada en proyectos residenciales, comerciales y turísticos. Este comportamiento ha sido favorecido, además, por condiciones financieras más flexibles, particularmente por la reducción en las tasas de interés activas, lo que ha estimulado el crédito y la actividad inmobiliaria.
El sector servicios, tradicional pilar de la economía dominicana, registró una expansión conjunta de 3.5 %. Dentro de este grupo, destacaron áreas clave como enseñanza (7.0 %), salud (6.0 %) y hoteles, bares y restaurantes (5.3 %), este último impulsado por el continuo fortalecimiento del turismo. En los primeros dos meses del año, el país recibió más de 1.6 millones de visitantes no residentes, lo que representa un incremento de 10 % respecto al mismo período de 2025.
Otros sectores también mostraron un desempeño positivo. La intermediación financiera creció 5.2 %, reflejando mayor actividad crediticia, mientras que los servicios profesionales avanzaron 4.1 %, en línea con la expansión de actividades especializadas. En el ámbito productivo, la agropecuaria registró un crecimiento de 3.2 %, apoyada en el aumento de la producción de alimentos básicos y el respaldo técnico del Estado.
En cuanto a la industria, la manufactura local avanzó 2.4 %, impulsada principalmente por la producción de bebidas alcohólicas y materiales de construcción. Las zonas francas, aunque con un crecimiento más moderado de 1.2 %, alcanzaron exportaciones por 1,241.4 millones de dólares, consolidando su papel como fuente de divisas y empleo.
Desde una óptica conservadora, estos resultados reflejan una gestión macroeconómica orientada a la estabilidad, donde la combinación de inversión pública, dinamismo del sector privado y políticas monetarias prudentes ha permitido sostener el crecimiento sin generar desequilibrios significativos. Sin embargo, el contexto internacional continúa representando un desafío.
El Banco Central ha advertido que las tensiones geopolíticas, particularmente aquellas que afectan los precios del petróleo, podrían generar presiones inflacionarias y alterar las proyecciones económicas. Este escenario configura un riesgo externo que obliga a mantener vigilancia constante y disciplina en la conducción de la política económica.
En ese sentido, la autoridad monetaria reiteró su compromiso de monitorear de cerca la evolución de los indicadores, con el objetivo de preservar la estabilidad macroeconómica y garantizar el cumplimiento de sus metas de inflación y crecimiento.
La economía dominicana inicia el 2026 con señales alentadoras de recuperación, sustentadas en sectores clave y un entorno interno relativamente favorable. No obstante, la incertidumbre global recuerda que la prudencia y la planificación seguirán siendo elementos esenciales para consolidar este crecimiento en el mediano plazo.
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