Arroz estadounidense celebra eliminación de aranceles en RD, pero cuestiona las licencias de importación
La Federación de Arroz de Estados Unidos considera que la derogación del Decreto 693-24 representa un avance comercial, aunque sostiene que las licencias dominicanas continúan limitando el acceso al...
La Federación de Arroz de Estados Unidos considera que la derogación del Decreto 693-24 representa un avance comercial, aunque sostiene que las licencias dominicanas continúan limitando el acceso al mercado. El Gobierno defiende su facultad de regular las importaciones para proteger la producción nacional y la seguridad alimentaria.
Tabla de contenido
| Tema | Punto clave |
|---|---|
| Derogación del decreto | El Gobierno dominicano eliminó el Decreto 693-24, que establecía un contingente de 23,300 toneladas de arroz libre de aranceles. |
| Posición de USA Rice | La organización estadounidense celebra la medida, pero considera restrictivo el sistema dominicano de licencias de importación. |
| DR-Cafta | Los arroceros estadounidenses sostienen que las licencias pueden limitar los compromisos de acceso comercial establecidos en el tratado. |
| Defensa del Gobierno | Luis Abinader afirma que el país conserva facultades regulatorias y sanitarias para autorizar las importaciones. |
| Importancia nacional | El arroz es considerado un producto estratégico para la República Dominicana, del que dependen productores y trabajadores de varias provincias. |
| Comercio bilateral | Las negociaciones de un acuerdo comercial recíproco podrían abordar las diferencias sobre importaciones y aranceles. |
| Exportaciones | USA Rice cifra en 15,920 toneladas las exportaciones estadounidenses de arroz a RD durante 2025. |
SANTO DOMINGO. — La derogación del Decreto 693-24 abrió una nueva etapa en la discusión comercial sobre las importaciones de arroz estadounidense a la República Dominicana, pero no ha eliminado las diferencias entre los productores extranjeros y las autoridades dominicanas.
La Federación de Arroz de Estados Unidos (USA Rice) valoró positivamente la decisión del Gobierno dominicano de retirar la disposición que limitaba el acceso libre de aranceles a un contingente de 23,300 toneladas del cereal. Sin embargo, la organización sostiene que las licencias de importación continúan representando un obstáculo para ampliar sus exportaciones al mercado dominicano.
En un comunicado divulgado después del anuncio oficial, Karah Janevicius, directora de Comercio Internacional de USA Rice, atribuyó a la administración del presidente estadounidense Donald Trump avances en la presión comercial para conseguir la derogación del decreto.
La representante consideró que un eventual acuerdo comercial recíproco entre ambos países sería el escenario apropiado para abordar el sistema de licencias, que calificó de restrictivo.
La diferencia central consiste en determinar hasta qué punto los mecanismos administrativos dominicanos regulan legítimamente las importaciones o limitan el acceso comercial que los exportadores estadounidenses consideran garantizado por el DR-Cafta.
El Gobierno defiende la protección del sector arrocero
El presidente Luis Abinader aseguró que la eliminación del decreto no coloca al país en una situación de vulnerabilidad frente a Estados Unidos, debido a que continúan vigentes las regulaciones aplicables a la entrada de alimentos.
El mandatario explicó que las autoridades conservan facultades para autorizar o rechazar importaciones por razones fitosanitarias y zoosanitarias. Su planteamiento se fundamenta en la necesidad de preservar las condiciones sanitarias y proteger un sector de importancia económica y social.
Abinader también destacó que el arroz constituye un producto estratégico para la República Dominicana, del que dependen actividades productivas y miles de familias.
La posición oficial apunta a que la apertura comercial no debe interpretarse como una renuncia automática a los controles nacionales sobre los alimentos importados. No obstante, la aplicación de esos controles debe mantener criterios transparentes, verificables y compatibles con los compromisos comerciales vigentes.
El equilibrio entre ambos objetivos resulta determinante: facilitar el comercio cuando corresponda y, al mismo tiempo, evitar que la producción nacional quede expuesta a cambios que puedan afectar su estabilidad.
Las licencias, el próximo punto de negociación
USA Rice sostiene que las autorizaciones discrecionales continúan restringiendo las ventas de arroz estadounidense. Según las cifras difundidas por la organización, las exportaciones hacia la República Dominicana alcanzaron 15,920 toneladas durante 2025, en un período en que estaba vigente el decreto ahora derogado.
Por su parte, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) notificó que las ventas de arroz al mercado dominicano siguen sujetas a licencias de importación emitidas por el Ministerio de Agricultura.
Para los exportadores estadounidenses, la derogación del decreto constituye un avance, pero no garantiza por sí sola un acceso comercial sin restricciones administrativas.
El desafío de las próximas negociaciones será establecer reglas claras para las licencias, los procedimientos sanitarios y las condiciones de entrada del arroz, sin generar incertidumbre para productores e importadores.
Un acuerdo con implicaciones económicas
Abinader explicó que las conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial recíproco con Estados Unidos apenas comienzan. El Gobierno dominicano también espera que las negociaciones permitan revisar el arancel de 12.5 % que, según la información suministrada, Estados Unidos aplica a productos dominicanos desde julio.
El resultado de estas conversaciones podría incidir tanto en las exportaciones agrícolas estadounidenses como en la competitividad de productos dominicanos en el mercado norteamericano.
Sin embargo, el interés comercial debe analizarse junto con los efectos sobre la producción local, el empleo rural y la disponibilidad de alimentos a precios razonables.
Una política comercial responsable requiere evaluar los beneficios de una mayor apertura frente a sus posibles costos para los productores nacionales, con información verificable y reglas estables.
La derogación del Decreto 693-24 representa un cambio en el marco regulatorio, pero la controversia sobre las licencias demuestra que todavía quedan asuntos por resolver. La evolución de las negociaciones determinará si ambas partes consiguen conciliar el acceso al mercado, el cumplimiento de los compromisos comerciales y la protección de un cultivo esencial para la economía dominicana.
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